16 de noviembre de 2015

Espejismo

Bebo el agua de mi espejismo, sabe amarga. Desafiando la gravedad, subo esperando no bajar, pero siempre bajo.
Me gustaría ser menos esfuerzo y más chispa. Más flujo y menos viscosidad; pero el agua de mi espejismo queda lejos: es un oasis que nunca ocurre.
Y me miento esperando en un hoyo, en medio del desierto. Esperando que el tiempo pase y me regale la bendición de lo que no puede ya ocurrir.
El camino es sinuoso. Y las ilusiones on completas. Llegar sin la necesitad de partir.
Pero no, el camino, cualquiera, implica movimiento, con o sin ayuda.
Llegaremos, aunque sea al prometido espejismo, en donde la ilusiones s renuevan despojando de vitalidad a la realidad.

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