4 de agosto de 2011

Vivir

Dejar ir no quiere decir suicidarse ni cruzar la puerta de la muerte. Soltar no quiere decir quitar toda la resistencia y permitirse caer libre en el pozo de la desolación. Liberarse quiere decir aceptar la vida.
Aceptar que todo deseo es negación del miedo. Entender que quien llega lejos no alcanza: huye. Abrazar la existencia como un constante intercambio de ideas que se repiten para formar una completa —perfecta— ilusión de novedad.
No hay nada nuevo bajo el Sol, pero está el Sol mismo y la luz que de él emana contiene todas las variedades.

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