3 de mayo de 2011

Veneno

Has pasado tanto tiempo en la oscuridad que ya no recuerdas el calor de la luz. Y prometiste que ya no consumirías más ese veneno que hace tu sangre hervir, pero que tanto necesitas.
Querías anticipar todos los movimientos de los astros a tu alrededor. Tanto así que decidiste dejar de anticipar —o acaso planear— los propios. Caminabas sin un rumbo para darte cuenta de que estabas a punto de salir. Pero no te preguntaste ni siquiera en dónde te habías metido. Necesitabas calor. Abusrdo: necesitabas calor y te fuiste a la sombra. Y ahora que quieres o necesitas salir te preguntas si dolerá. Nada duele como la sombra, como su mágico veneno. Anticipa ahora tus propios pasos en vez de querer anticipar los de los demás o los de lo que está afuera. Camina lento pero sin titubeos hacia la luz. Justo cuando te acostumbres a su cándida presencia, regresa entonces al lugar que ni quema ni deja de iluminar. Que el odio a la mediocridad es lo más parecido que existe al amor por la sabiduría.

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