2 de mayo de 2011

A ti

Porque te escogí a ti. Y había otro millón o más de personas, pero decidí que fueras tú. En medio de un mar cuyas olas no paraban de reventar en las piedras, sentí tu dolor y lo quise acompañar con el mío. Entonces nos vimos a los ojos y descubrimos que también el amor se podía compartir.
Te vi, lejos, caminando, y pensé en alcanzarte. Creo que lo hice, pero tú y tu rápido caminar; seguirte el paso pronto se convirtió en una tarea por demás cansada, sobre todo para alguien tan acostumbrado a moverse lentamente, sin demasiada prisa.
Te vi para que me vieras, para que me oyeras, para que sintieras que podía ser alguien para ti. Así te vi. Y tú apenas te molestaste en voltear y decirme que no era para tanto. ¿Era para algo?
Corro ahora, me muevo lo más rápido que puedo para volver a tocarte.

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