12 de abril de 2011

El fantasma

Paso por aquí para saludar a un fantasma. Y de paso quiero intentar despedirme de él, que no se irá, pues es un fantasma.
Me traiciona una dolorosa brevedad. Se esconde. Me traiciona tanto porque no me dice en dónde se esconde, ni por qué. Y, junto a ella, el fantasma. Sí, ése al que quiero saludar, el mismo del que me quiero despedir.
¡Te quiero conocer, fantasma! Pero nada. ¡Fantasma! Y parece que asoma con timidez la cabeza, pero nada. Los fantasmas carecen de cabeza y de pies, fantasma. Me traiciona tu invisible presencia.
Fantasma. Me traiciona la brevedad de tu propio y atroz fantasma, fantasma.

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